He llegado a buena marcha hasta el final de la calle. Y eso que el final de la calle quedaba para mí en lo más lejano. Cerca de la orilla del parque, junto al puente que sobrevuela la autopista, un hombre vestido de pantalón marrón y camiseta verde ha estado mirando largo rato cómo temblaban las sábanas blancas tendidas bajo unas ventanas. Lo he visto mientras seguía hacia el puente que sobrevuela la autopista. Blanco de las sábanas sobre el gris y el rosa urbanos de un edificio al que este hombre que lo mira ha individualizado. Yo no hubiera visto las sábanas, por muy blancas que fueran, si el hombre de marrón y verde y deportivas azules no las hubiera estado mirando. Si han sido suyas las sábanas alguna vez en su cama, no lo sabré jamás. Ahora parecía un hombre huérfano de sábanas. He traspasado el puente que vuela sobre la autopista y he cruzado a la acera de enfrente. Regreso sobre mis pasos, pero el hombre sin sábanas ya no estaba mirándolas. Bajo el puente, otra sábana de plata se aquietaba en la tarde sobre un perfil humano y el asfalto. Mientras las ambulancias y la policía a toda velocidad cerraban el paréntesis, me he detenido a colocarme la zapatilla que se había salido en un traspié y, por eso, casi no te oía cuando me has llamado para recordarme que había que comprar pan.
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L.e: Extraño
L.e. Fondo
L.e: Cima
Descargar: laexplicacion.doc

7 comments
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Abril 14, 2008 a 10:25 am
Ybris
Ya me encantó cuando te lo leí en Pan de oro el año pasado.
Ahora, con tu contextualización mediante la teoría de cuerdas me voy a tener que tomar más tiempo para que me guste más aún.
Un beso.
Abril 14, 2008 a 6:27 pm
39escalones
He de decir que estoy enganchado a este libro-blog, me lo he descargado, me lo he empapuzado, y conforme vas subiendo los posts vuelvo a leerlos y a desmenuzar esos textos relacionados. Estoy flipando… Especialmente, y por el lado más banal del asunto, me alegro de encontrar por aquí a don Quique González, músico madrileño al que los fieles de primera hora (servidor) le hemos ido haciendo eco de boca en boca hasta que se han enterado en teles y radios. Recomiendo todos sus discos, buen rock, letras estupendas… Fantástico (”La noche americana” no tiene desperdicio, disco redondo de verdad).
Besos
Abril 14, 2008 a 10:28 pm
Luisa
Ybris, gracias por tu opinión; lo de las cuerdas tiene su punto de desfachatez por mi parte, pero me gusta saber que en lo más elemental está lo más complejo y que de lo uniforme surje lo diverso: todo se entrecruza, lo nimio y lo decisivo.
Un beso para ti, sabio.
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Escalones, tengo que decir que no soy nada experta en Quique González, pero he oído cosas que me han gustado, y recordé esta canción. Sabiendo que tú lo recomiendas con tanto entusiasmo procuraré aplicarme.
Y gracias por tu dedicación, caray, me siento enormemente halagada y recompensada: tu inteligente interés me llena de orgullo, amigo.
Un beso
Abril 15, 2008 a 8:51 pm
Rosa
Hola. Me he contrado tu blog por casualidad y me ha gustado mucho, un saludo y sigue así.
Abril 16, 2008 a 12:01 am
Luisa
Muchas gracias, Rosa, por la visita y por tu aprecio. Un saludo.
Abril 18, 2008 a 3:13 am
alba
Al igual que Alfredo estoy enganchada. Vengo leo, analizo, regreso, leo, analizo. Es magnífico profundizar en los textos, tratar de ver todos los ángulos.
Besos
Alba
Abril 18, 2008 a 11:27 am
Luisa
Alba, mil gracias mil por ese interés y dedicación: una enorme satisfacción saber ésto. Un beso grande.