Parece que no tienen mucho en común, pero los arquitectos y los traumatólogos comparten un material de cierta importancia como es el cemento. Ambos lo necesitan para pegar, unos los huesos rotos y otros los materiales necesarios para hacer realidad lo que diseñan.
Si se mira más profundamente, hay otro elemento que les relaciona de forma directa. Los huesos tienen escamas y los edificios poseen elementos que se consideran como tales, es decir “escamas”.
Mi osadía, hace un tiempo, me colocó ante la idea de romper fachadas para intentar pegarlas mezclando edificios diferentes. Me encontré con tres edificios que tienen “escamas” en sus fachadas y que tambien tienen “huesos”, con lo cual se cerraba el círculo y sólo necesité aplicar las herramientas.
Se trata de la torre Agbar en Barcelona, el hotel de Marques de Riscal en Elciego y el museo Guggenheim de Bilbao. No solamente se pueden cortar y pegar !!Además encajan!! como queda claro en las fotografías.
En mi caso las osamentas permiten soluciones inesperadas, otros encajados para crear arquitecturas diferentes y quizás incluso interesantes para vivir. Es decir, me gusta el orden caótico del resultado.
Os dejo algunas cosas más que creo tienen relación con estas arquitecturas de los huesos.
`[Texto de Miguel Angel Latorre]
———-> acceso a la serie de las “fachadas pegadas”




3 comments
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Junio 17, 2008 a 8:40 am
39escalones
Extraordinario. En Zaragoza tenemos un buen ejemplo de algo parecido (aunque remotamente): en el tramo de muralla romana que se conserva al final de César Augusto (nombre apropiadísimo) pueden verse, entre los sillares de la primitiva construcción, fragmentos de columnas e incluso de estatuas o frisos colocados a presión o encajados en los huecos que las viejas piedras dejaban libres. Corresponden a las obras de “amejoramiento” que tuvieron que hacerse en las murallas cuando eso del Imperio iba cuesta a abajo y unos señores barbudos y con muy mala leche empezaban a llegar al Ebro a saquear en su tiempo libre, allá por el siglo III. Pero el efecto es muy curioso.
Excelente capítulo.
Besos
Junio 18, 2008 a 10:08 am
Luisa
Es muy posible que la técnica de pegar y reconstruir sea instintiva en el ser humano, ¿no?
Las murallas son siempre fuente de conocimiento, desde mi punto de vista. Son un material interesantísimo, porque han permanecido durante siglos rodeando el transcurso de la vida de la ciudad, y se pueden encontrar huellas muy diversas de la misma. Oye, que no me he dado cuenta de lo que dices. Me daré un paseo: ¿al final de César Augusto, dónde, en las murallas-murallas después del Mercado?
Te agradezco en nombre de Malatorre tu apreciación sobre el capítulo, Alfredo.
Junio 19, 2008 a 8:37 am
39escalones
Efectiviwonder, en las murallas-murallas tras el Mercado y ese pedazo estatua de Augusto obsequio de Mussolini (y esos arcos cuadrados tan feos).
Ahora me explico el éxito de Exin Castillos cuando era peque…