Mi admirado Blossfeldt fotografió sistemáticamente vegetales secos con el fin de que sus alumnos aprendiésemos técnicas de fotografía y aplicaciones al mundo de la arquitectura y diseños de todo tipo. Una de sus capsulas se parece mucho a los capullos que construyen, como nidos, algunas arañas.
Tiene que estar bien eso de tener un nido. Las arañas tejen estructuras delicadamente resistentes, sólo que algunas lo hacen para matar y otras para criar.
También en la arquitectura se utilizan estas mallas, no con la intención de matar, creo yo, sino con la de alojar. Os dejo, como muestra, dos edificios pensados para escuchar, guarecidos por las “telarañas” con las que se han construido.

2 comments
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Agosto 5, 2008 a 11:57 pm
Berta
No me gustan las arañas, me dan grima sus patas.
Pero me admira su trabajo primoroso.
Y sé, que lo hacen con esas patas que rechazo y su saliva.
Y tambien creo, que algunos artistas-arquitectos hacen cosas que se quieren parecer…
De todo se aprende.
Muy bonito
Agosto 8, 2008 a 8:47 am
Luisa
A mi no me molestan, aunque tampoco me entusiasman. Pero son francamente laboriosas y sus creaciones son increibles, es verdad. De todo se aprende, sin duda, sin duda.
Besiños, guapa