Yo que siempre he desconfiado de la hibridez de los trabajos propios y sobre todo de la de los trabajos ajenos, he tenido que cambiar radicalmente de opinión después de leer el trabajo realizado por Luisa Miñana en “Arqui-huesos” y creer a pies juntillas en la interrelación de lo máximo y lo mínimo del sentimiento y de las emociones. 

Y es que Luisa ha puesto, a través de estos textos, a trabajar al sentimiento en todas sus facetas y en todas sus posibles “extensiones”. Por eso quien decida sentarse a leer este trabajo debe saber de antemano que mientras dure la lectura no será capaz de dominar su voluntad a la hora de sentir ya que desde la primera línea estará a merced de las palabras, tan certeramente escogidas por Luisa.   

¿Quién se atreve?

(por Sonia Fides)

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