María Blanchard  (1881-1932): Una de sus peculiaridades era el descuido indumentario: vestía ropa mil veces usada y remendada, con manchas de pintura en manos y ropa. Existía un gran desorden en su habitación. Podía vérsela con las gafas con cristales rotos y patillas sujetas con alambre negro. María Blanchard en su etapa cubista no llegó a una total descomposición de la forma y se limitó más bien a tallarla en planos esquemáticos que prestaban a sus composiciones un gran rigor, pero también una fluidez no incompatible con una preciosa captación de la realidad.

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