La extrema multiplicidad de ojos tiene dos aspectos que conviene no olvidar. Alude a la noche, con sus miríadas de estrellas y entenebrece, pues, paradójicamente al poseedor de tantos ojos. Además, ratificando este hecho, se debe recordar que, en la doctrina simbolista, multiplicidad es siempre signo de inferioridad. Son estas ambivalencias muy frecuentes en el mundo del inconsciente y de sus emanaciones imagísticas. El caso del pastor Argos, que con sus múltiples ojos no puede evitar la muerte, es aleccionador al respecto. El Adversario (Satán en hebreo) ha sido representado de muy diferentes maneras… Un Tarot del Gabinete de Estampas de París (Kh. 34. d) lo figura como un Argos con multitud de ojos repartidos por todo el cuerpo. Esta expresión simbólica coincide con otra frecuente en las representaciones de demonios, que consiste en transformar en rostros las partes del cuerpo que poseen cierta autonomía de carácter, pudiéramos decir, o que corresponden a funciones muy precisas. La multiplicidad de rostros y de ojos alude a la descomposición, a la disolución psíquica que es, en su raíz, la idea de lo demoníaco (desgarramiento) contrapuesta a la voluntad mística de integración en lo Uno.

(Juan Eduardo Cirlot, Diccionario de símbolos, Labor, 1982)

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