Bien mirado no parece difícil desarrollar un edificio basándose en las osamentas de algunos animales y aplicarle después la “fachada” con los caparazones de otros. Es cuestión de mirar y dibujar. O de diseñar, como se dice hoy.

 Fascinados por la matemática de los huesos y las conchas, se construyen todo tipo de cosas, como los grandes barcos que, en cualquier época, han reproducido, casi al milímetro, las costillas, sobre las que se apoya el casco. Igual los aviones, algunos túneles o los diminutos lomos de los encuadernados.

 Por cierto se denominan con las mismas palabras: Costillas, lomos, capas, pieles, membranas, branquias, escamas, etc… Dejo algunas sugerencias que me parece encajan en el tema. Seguro que conocéis muchas más.

 

Miguel Angel Latorre

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