Piglia incluye en su entretenidísima novela-crónica-memoria “que parece un ensayo” a personajes-lectores como el Quijote, el detective Phillip Marlowe o Anna Karenina. Escribe sobre el acto de leer en vez del acto sobre escribir. Piglia explora lo que le ocurre al lector, ya sea este real (como aquel que lee El último lector) o aquel que lee “una novela inglesa” arriba de un tren (como sucede con Anna Karenina). Piglia se detiene en el tipo de mirada, en los pensamientos que se tiene mientras se lee y descubre que, para la mayoría de estos personajes, y para algunos de estos escritores (como Kafka), leer no es más que una adicción. Una adicción que te ayuda a escapar, a evadirte, a sentirte más acompañado. La cuestión final para el autor de Respiración artificial es simple, pero no es menor: ¿qué se siente cuando se lee?

 

——–> Leído en “Piglia: el escritor como lector”, Alberto Fuguet (Clarin.com)

Sobre Ricardo Piglia: Wikipedia

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