“Afirmaba Walter Benjamín en Iluminaciones IV que el arte de narrar se aproxima a su fin por una triple causa que vincula la sabiduría con la memoria y la información. A su parecer, el aspecto épico de la verdad, es decir, la sabiduría, se está extinguiendo (1998:115) y ya no existe en el mundo contemporáneo la capacidad de retener historias -abrumados como estamos por el peso del detalle en la información-; por lo que concluye que el arte de narrar tiene sus días contados. Sin embargo, él mismo se afana en aclarar que se trata de un proceso que viene muy de lejos, cuyo más temprano indicio se halla en la aparición de la novela en la época moderna. En Der Erzähler responsabiliza a una nueva forma de comunicación vinculada con la prensa, la difusión de la información, como responsable del declive del arte de narrar.

 Retomando hoy su discurso podemos argumentar que el anunciado ocaso de la narración cobra más fuerza que nunca en los siempre inquietantes vericuetos del ciberespacio y en el omnipresente y omnipotente poder de los mass media de nuestro tiempo. Sin embargo, como bien  sabía Benjamín, nada sería más disparatado que confundir este proceso con una manifestación de decadencia o, peor aún, considerarlo como una muestra de modernidad. Incluso no tendría demasiado sentido mostrarse optimista o pesimista ante él, ya que lo verdaderamente importante -más allá de situaciones emocionales personales sin ninguna trascendencia histórica- estriba siempre en la lucidez del análisis. En este sentido y a propósito de sus razonamientos, aunque él considerara el desplazamiento de la narración del ámbito del habla hacia el territorio de la escritura -es decir, de la tradición oral a la escrita, del ámbito de la voz que narra al silencio de los ojos que leen y de la experiencia colectiva del narrar a la individual del escribir-, un “efecto secundario de fuerzas productivas históricas seculares”, cabe decir que semejante alejamiento puede hallar un proceso inverso en las creaciones literarias que habitan en este momento el espacio digital y que tienden hacia la convergencia de medios. Son muchas las obras de literatura digital que, ya sea en Internet o en otros medios de difusión, permiten considerar con seriedad una vuelta hacia la dimensión oral que propicia la narración, como algunas obras ejemplifican”

 

Fragmento de Lit[art]ure. La literatura en los tiempos de Internet, por Laura Borrás. En Quimera, nº 290, pp.28-29, correspondiente al dossier “Nuevas tecnologías narrativas”.

 

Y ver, además:

* Quimera: contenido del índice del dossier citado

* Hermeneia (Estudis literaris i tecnologies digitals)

 

 

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