SE ME HA ROTO EL RELOJ:

 

La strada (Federico Fellini, 1954)

 

 

El coleccionista (William Wyler, 1965):

 

“… cualquiera que pueda ser la apertura de una colección, hay en ella un elemento irreductible de no-relación con el mundo. Porque se siente alienado y volatilizado en el discurso social cuyas reglas se escapan, el coleccionista trata de reconstruir un discurso que sea para él transparente, puesto que posee los significantes y puesto que el significado último, en el fondo, es él mismo. Pero está condenado al fracaso. Creyendo superar el discurso social incoherente por un discurso apropiado y coherente sobre los objetos, no ve que traspone pura y simplemente la discontinuidad objetiva abierta en una discontinuidad subjetiva cerrada, donde el lenguaje mismo que emplea pierde todo valor general. Esta totalización realizada por los objetos lleva siempre, por consiguiente, la marca de la soledad: falta a la comunicación, y la comunicación le falta. Se plantea la siguiente cuestión: ¿Pueden los objetos constituirse en otro lenguaje que ése? ¿Puede el hombre instituir, a través de ellos, otro lenguaje que no sea un discurso a sí mismo?”

 (Jean Baudrillard, El sistema de las cosas, 1979)

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