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” Si en un punto A del espacio hay un reloj, un observador ubicado en A puede determinar los valores de tiempo de los eventos que ocurren en la inmediata vecindad de A determinando la posición de las agujas del reloj que es simultánea con cada evento. Si en el punto B del espacio hay otro reloj, similar en todos los aspectos al reloj ubicado en A, resulta posible, para un observador ubicado en B, determinar los valores de tiempo de los eventos que ocurren en la inmediata vecindad de B. Pero no es posible, sin hacer suposiciones adicionales, comparar con respecto a tiempo, un evento de A con un evento de B. Hasta ahora sólo hemos definido un tiempo de A y un tiempo de B. No hemos definido un tiempo en común para A y B, puesto que esto último no puede ser hecho excepto que establezcamos por definición que el tiempo que tarda la luz en recorrer el camino de A hasta B, es el mismo que tarda en recorrer el camino de B hasta A. De esta forma, con la ayuda de un experimento imaginario hemos podido establecer qué es lo que se entiende por relojes estacionarios sincronizados ubicados en diferentes lugares y hemos obtenido evidentemente, una definición de “simultáneo” o “sincrónico” y de “tiempo”. El “tiempo” de un evento es aquel que es dado simultáneamente con el evento por un reloj ubicado en el lugar del evento. Este reloj debe ser sincrónico con un determinado reloj estacionario. Es esencial que el tiempo esté definido por medio de relojes estacionarios en el sistema estacionario. El tiempo así definido resulta apropiado para el sistema estacionario y lo llamaremos “El tiempo en el sistema estacionario”

 

(Albert Einstein,  Teoría de la relatividad especial y general al alcance de todos, Fernando Lorente de No  (trad.)1923).

 

y

“Las partículas elementales parecen estar aparentemente alejadas en el espacio-tiempo, pero en realidad, en un dominio subyacente, el dominio implícito cuántico, permite que se encuentren vinculadas entre sí. Según Bohm, este dominio se comporta como el patrón de interferencias de un holograma. En el dominio implícito de las frecuencias no existe el espacio, ni las distancias, y por ello, tal como dice Pribiam: “la separatividad es una ilusión construida en nuestro cerebro”.”

(S.A.R. Gutiérrez, Física cuántica y conciencia de la realidad)cuantica01

 

 

 

 

 

 

 

 

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