Un hombre mira al mar en lo lejano.

Cuánta melancolía ondea

por mis ojos

que lo espían desde los farallones

a escondidas,

callándome el repentino sobresalto

de una ola imponente y su rugido.

Temo que el tiempo acabe.

Que todo sea nada.

Minuto impredecible.

Que vuelva a abrir los ojos y frente al mar tranquilo

no haya nadie.

Sin límite, el horizonte.

 

 

Contextualizaciones:

 

– Horizonte con sombrero

Prisionero sin horizonte

Negra sombra

Horizonte anclado

La mirada que motivó el texto

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