Lo fragmentario es algo tan consustancial a nuestro presente, como el tomismo lo fue a la Edad Media. Lo fragmentario no  parece llevarse bien con las gramáticas latinizantes ni con las definiciones categóricas. Ni siquiera con la idea de final. Cualquier cosa puede empezar por cualquier sitio y no concluir o hacerlo en otro tiempo y lugares diferentes. Si hay demora, hay riesgo de quedarse sin sustancia. Tanta inmediatez ineludible necesita fragmentos que intercambiar.

La arquitectura de tus huesos nació así, fragmentariamente. De inmediateces únicas e intercambiables.  De la afición a todos los géneros y la necesidad de todos ellos como vehículos. Del no saber. Nació a medias entre internet y la palabra impresa. Algunos de los textos que contiene ya vieron la luz en el blog Pandeoro o en revistas digitales.  Otros estaban destinados a ser publicados en formato impreso tradicional. Creo que todos esos textos funcionan ahora, dentro de La arquitectura…, de manera distinta a como lo hicieron en origen. Y creo que esa nueva fórmula se corresponde con la de un libro-blog. Un libro-blog que nace  con un final previsto, y eso lo hace radicalmente distinto a un blog. Aunque habrá que llegar a ese final previsto para comprobar si realmente se verifica o no. Un libro-blog que se abrirá y cerrará en forma de abánico, y eso es radicalmente diferente a la linealidad del libro. En fin, una arquitectura de huesos.

La arquitectura de tus huesos está articulada sobre relatos, microrrelatos, poemas (propios y tres contrapuntos del poeta Fernando Sarría) y fotografías de Miguel Angel Latorre: decisivas en la conjugación del libro.

La arquitectura de tus huesos estará permanentemente disponible en formato pdf, para aquellos lectores que prefieran descargase el libro al completo, imprimirlo y leerlo en el sofá. Además semanalmente cada capítulo o parte o fragmento  adquirirá forma de post independiente, contextualizado, ligado a otros post en los que se incluirán citas de respaldo, textos que amplien la semántica y los significados, que nos ayuden a reconocer mejor el sentido de cada post para cada lector, como en un clásico juego de espejos, o una habitación con diferentes accesos y cuya perspectiva cambia según desde el cual entremos en ella.

Es como si fuéramos a montar una “instalación literaria” o mejor una “instalación literartística”. La idea es que el lector pueda acceder al libro-blog en la manera que más cómodo le resulte y que lea los textos linealmente o a la manera “rayuelística”, multiplicada por tantas posibilidades como entradas tendrá el blog y caminos se podrán recorrer por él. Habrá texto, pero también imágenes y en algún momento espero que sonidos. Se admiten, por supuesto comentarios, sugerencias, incluso correcciones. Y es posible que todo ello nos lleve por nuevos caminos. Bienvenidos.